– No sé bien, para qué –

¿Para qué me vine sin mirar atrás?
¿Para qué acepté lo que puede esperar?
¿Para qué lancé la piedra del dolor?
¿Para qué trafico la blanca ilusión?

Un descargo de ley.

¿Para qué procuro vender mi moral?
¿Para qué alienado trato de escapar?
¿Para qué me engaño con felicidad?
¿Para qué alucino en ese amor fugaz?

Y el descaro en la piel.

Oh, ¿para qué?
Yo no sé bien.

¿Para qué yo arriesgo mi seguridad?
¿Para qué emigré de mi tierra natal?
¿Para qué las luces de la gran ciudad?
¿Para qué creí que todo iba a cambiar?

Y la visa de miel.

¿Para qué salí del Ecuador frugal?
¿Para qué me escondo de la autoridad?
¿Para qué crucé el océano del temor?
¿Para qué hacinado duermo en un cajón?

Trabajo hasta las diez.

¿Para qué cocino en este restaurant?
¿Para qué este sueldo negro sin piedad?
¿Para qué yo canto en ese bulevar?
¿Para qué yo barro la estación central?

Trabajo hasta las tres.

¿Para qué yo aprendo esta lengua invernal?
¿Para qué yo ahorro mi tranquilidad?
¿Para qué me niego incluso a saludar?
¿Para qué me enredo solo en nostalgiar?

Voy entrando al burdel.

Oh, ¿para qué…?